Independencia Económica – Propuestas

La independencia económica de las mujeres implica no solo disponer de recursos económicos sino tener autonomía en la toma de decisiones y libertad de acción sobre su vida personal. Estas condiciones en el contexto actual de Venezuela son complicadas, la pobreza por ingresos según la Encuesta sobre Condiciones de Vida ENCOVI sitúa en 82% de los hogares en situación de pobreza para el año 2016, es decir, hay 9,6 millones de venezolanos que come dos (2) o menos veces al día con frecuente ausencia de proteínas en sus platos, con el agravante de que Venezuela ha tenido durante los tres últimos años la inflación más alta del planeta.

El contexto actual del país es muy grave, ha generado una emigración masiva de gente joven y preparada, la economía y el mercado de trabajo se han contraído significativamente, las medidas de aumentos de salario mínimo han ahogado a la pequeña y mediana empresa, así como impactado negativamente a las grandes empresas por el control de divisas, la escasez de materia prima y el encarecimiento de la producción, sumado a la baja en los niveles adquisitivos de la población y el aumento del desempleo abierto. Siendo este el contexto económico dentro del cual se mueve la población y que afecta diferenciadamente a las mujeres por su condición de género, en una sociedad sexista, patriarcal y machista como la venezolana, es que cobra significativa importancia que todas las acciones de políticas públicas que se tomen para lograr la independencia económica de las mujeres deban necesariamente tener desde su concepción, diseño e implementación, la perspectiva de igualdad de género y DDHH de las mujeres para que puedan ser exitosas y logren incidir en el fondo del problema, que es la discriminación y subordinación de las mujeres por ser mujeres.

Las características de las trabajadoras venezolanas según la edad se ubican entre los 25 y los 59 años de edad, a partir de los 30 años, la ocupación supera el 90% del total de las mujeres que trabajan, siendo las mujeres entre 15 y 29 años las más afectadas por el desempleo debido a que se encuentran en la etapa de formación de la familia y crianza de los hijos en edad de cuidado. Venezuela tiene 13 millones de trabajadores, de esta masa laboral, 5,2 millones son mujeres, es decir, que 4 de cada 10 trabajadores en el país son mujeres, siendo mayor la proporción de trabajadoras a medida que la escolaridad es más elevada, de hecho 4 de cada 10 mujeres incorporadas al mercado laboral tienen doce o más años de escolaridad.

En Venezuela, la pobreza tiene rostro de mujer; por cada 100 hombres pobres hay 118 mujeres en la misma condición, con la desventaja añadida de la discriminación por su género. La autonomía de las mujeres está seriamente comprometida, pues un tercio de las mujeres venezolanas no logran generar ingresos para su autosuficiencia y casi el 50% está fuera del mercado laboral formal en actividades económicas informales que solo representan una alternativa de subsistencia precaria.

La brecha salarial es una cruda realidad, las mujeres asalariadas reciben en promedio 18% menos ingresos que los hombres con la misma experiencia y calificación, brecha que se acrecienta a medida que las mujeres tienen menos años de estudio, e incluso es del 46% en relación a hombres que trabajan por cuenta propia. La doble y hasta triple jornada laboral incide directamente en las oportunidades que tiene la mujer para lograr su autonomía e independencia económica. La maternidad adolescente limita significativamente las oportunidades de desarrollo personal de las mujeres, la prosecución escolar y calificación profesional; situación que se convierte en un fenómeno reproductor de pobreza femenina. Venezuela es el país con la tasa más alta de embarazo adolescente de la región: 101 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años de edad. De allí la necesidad del diseño e implementación de políticas que contribuyan a garantizar los derechos de las niñas y las jóvenes.

El país tiene ante sí un gran reto en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con los 17 objetivos o áreas temáticas urgentes que guían la acción para combatir la desigualdad y la pobreza, en el entendido de que la desigualdad no es neutra y que una de las columnas que sostiene esa estructura inequitativa es la desigualdad de género.

A pesar de las grandes dificultades por las que atraviesa el país dentro de la coyuntura actual, Venezuela tiene en este momento una ventaja demográfica que se debe aprovechar y que constituye un escenario de oportunidades. Esta ventaja demográfica es un fenómeno de transición que ocurre pocas veces en la historia de los países y que tiene una duración aproximada de veinte (20) años, y que Venezuela está experimentando desde hace casi una década. El llamado “Bono demográfico” ocurre cuando el volumen de la población en edad productiva (entre 14 y 59 años de edad) supera a la población dependiente conformada por niñas/os y ancianos, cambiando favorablemente la relación de dependencia y ofreciendo oportunidades para el incremento de las tasas de ahorro y el crecimiento de la economía, dado el aumento de ingresos y la acumulación acelerada de capital.

Para aprovechar este valioso momento y reducir el impacto de la población joven que está emigrando, se deben generar las condiciones políticas, económicas, sociales, cívicas y culturales que permitan que la población activa supere las condiciones precarias en las cuales vive, para lograr las oportunidades de mayores niveles de calidad de vida y bienestar, que permitan al país salir del subdesarrollo. De acuerdo con estimaciones poblacionales, Venezuela cuenta actualmente con 17 millones de mujeres y hombres en edad de trabajar, para el año 2045 se estima que sean 24 millones de personas disponibles para participar económicamente a través de empleos de allí que la reactivación del aparato productivo y el crecimiento económico sean uno de los principales retos para aprovechar tan valiosa y poco común oportunidad.

Sin embargo, para generar riqueza y progreso es requisito indispensable contar con la mano de obra calificada que demanda el actual mercado de trabajo, ya que para el año 2050 este volumen de personas que constituyeron el “bono demográfico” pasarán a ser de tercera edad y en consecuencia, ser parte de la población dependiente que demanda mayores servicios de salud y seguridad social.

Sin embargo, es importante considerar como una variable importante el éxodo de los más jóvenes y preparados debido a la situación política del país, se estima que 2.800.000 personas han emigrado de Venezuela en los últimos 10 años y se caracterizan en ser jóvenes, entre 20 y 40 años de edad, con estudios universitarios incluso de post grado; esto representa una reducción de la población productiva del país, quienes son los mayores contribuyentes en el sector económico; un capital humano que está perdiendo el país.

Propuestas:

  1. Promover que la plataforma de Las Mujeres Proponen se articule desde su nacimiento a otras redes institucionales activas de la sociedad civil Larense que buscan incidencia ciudadana en políticas públicas en el Edo. Lara y la ciudad de Barquisimeto.

Concretamente se sugiere, aliarse a:

  1. Ecosistema Emprendedor de Lara: Nelginia Duno (Coordinadora del club de Emprendedores) 04245579398 y Juan Ernesto Giménez (Coordinador del ecosistema emprendedor de Lara) 04126746451.
  2. Red de Instituciones Larenses (REDINLARA): Nelly Velázquez Vice Rectora de la UCLA 04145253807, Yuyita Chiossione 04166504560.
  3. Consejo Consultivo de la Ciudad de Barquisimeto CCCB: María Magdalena Colmenares (Consejera de la Comisión Permanente) 04143284784.
  4. Cecosesola Central Cooperativa de Lara: Teresa Correa (Fundadora del Movimiento Cooperativo) 04164518782.
  5. Animamos a la plataforma nacional de Las Mujeres Proponen, plantee ante las Naciones Unidas, particularmente en las  agencias de ONU Mujeres y UNFPA  un proyecto  a ser implementado por el INE (Asesor Luis Montero Guevara 04166322932) ,de encuesta de hogares y  censo de población que permitan agregar a la tasa de dependencia económica de los hogares, la tasa de dependencia de cuidado, (niños, niñas, ancianas y enfermos crónicos. Carga adicional y que  mayoritariamente recae sobre las mujeres, madres de la familia. Este indicador debe discriminar a nivel de hogar, el trabajo total de la carga de las mujeres. Esta es una oportunidad Nacional por su condición de bono demográfico que tendrá vigencia hasta el 2050.
  • Proponemos que los temas de igualdad de género y promoción de los Derechos Humanos de las Mujeres estén en el pensum educativo desde la educación preescolar, primaria y secundaria. Dada la gran discriminación de la mujeres en los espacios económicos, ante el desconocimiento de sus derechos y las leyes que las protegen.
  • Proponemos el desarrollo de competencias para emprender en todo el sistema educativo, debido al desconocimiento en los temas financieros que adolecen las mujeres.
  • Proponemos que en el proceso educativo se identifiquen y desarrollen en las niñas y mujeres jóvenes sus capacidades y talentos para lograr a futuro éxitos profesionales y personales.
  • Proponemos para el emprendimiento rural oportunidades al acceso a la tecnología y a los microcréditos, a la formación del empredurismo y al desarrollo en conductas emprendedoras. Imprescindible el conocimiento en aspecto legales, calidad de producción y distribución de sus productos.
  • Proponemos la necesidad de la economía colaborativa para abrir mayores espacios a aquellas emprendedoras que no tienen la capacidad de dar a conocer sus productos.
  • Proponemos el empoderamiento de las mujeres a través de programas de formación, donde adquieran herramientas en los temas de fortalecimiento personal, social y económico, convirtiéndose en multiplicadoras de estos temas en los espacios familiares, comunitarios y sociales.

 

Integrantes de la mesa de trabajo:

Coordinadora: Ileana La Rosa (Aliadas en Cadena)

Relatora: Xiomara Restrepo (Emprendedora)

Maritza Monroy Dormoy (Emprendedora egresada de Aliadas en Cadena)
Michelle Acevedo Monroy (Emprendedora egresada de Aliadas en Cadena)
Yuleima Peña Camacaro (Emprendedora egresada de Aliadas en Cadena)
Nelgibia Duno (Club de Emprendedores)
Luz Deisy Ascencio (Amnistía Internacional, seccional Lara)
Elsy S Tristancho (Emprendedora egresada de Aliadas en Cadena)
Erika Samantha Arráez (Emprendedora egresada de Aliadas en Cadena)
Marisela Cuevas S (UCLA – Escuela de Economía)
María Magdalena Colmenares (Convelac)
María Verenzuela (Asesora independiente)
Carmen Beatríz Torrealba (Emprendedora egresada de Aliadas en Cadena)
María Belén Vásquez (CESAP Concentroocidente)
Juan E. Giménez (Universidad Yacambú)
Xiomara Restrepo (Emprendedora)
Greblau Mata (Asesora independiente)
María A. Paredes (Emprendedora egresada de Aliadas en Cadena)