Mujer y Cultura – Propuestas

El género como construcción cultural y social está definido por relaciones de poder entre hombres y mujeres. Es histórico porque varía dentro de una misma cultura, y respecto a otras culturas incluso contemporáneas, situación que va más allá de la dicotomía masculino-femenino. Las percepciones sobre el género se originan dentro de cada cultura y lo que tienen en común, es que en todas ellas el género determina el poder, los lugares, roles y recursos de las mujeres y hombres.

Históricamente las mujeres han estado limitadas y excluidas incluso drásticamente en todos los ámbitos de la sociedad: políticos, legal, social, económico e incluso cultural. Las manifestaciones artísticas y culturales de las mujeres también han estado influidas por estos mandatos sociales de género; limitadas al espacio doméstico familiar, eran educadas (en el caso de mujeres de familias con recursos económicos) como objetos decorativos para brindar solaz y distracción con su talento musical o literario no para ser famosas con su arte y menos aún para ganar dinero a través de él, condenadas a ser invisibles, a esconderse detrás de esposos famosos como la pianista Clara Schuman o de seudónimos para poder publicar sus obras como George Sand, e incluso retirarse dentro de conventos para poder estudiar o escribir como Sor Juana Inés de la Cruz; en el caso de mujeres pobres, no podían ser pintoras o cantantes porque exponían su reputación, eran rechazadas como miembras de academias científicas o círculos artísticos, incluso en la actualidad, las publicaciones de escritoras son muchísimo menor que la de escritores en cualquier género, de allí que la autora del célebre Harry Potter haya tenido que utilizar las siglas de su nombre simulando ser hombre para que la pudieran publicar, en pleno siglo XXI.  Los roles diferenciados de género han tenido y aún tienen impacto sobre la capacidad y medida en el que las mujeres pueden acceder, participar y contribuir con la cultura, por este motivo, es necesario trabajar en pro de la inclusión de mujeres y niñas en el desarrollo cultural de los países.

El creciente reconocimiento del rol de la cultura en la promoción del desarrollo social inclusivo, la erradicación de la pobreza y el impulso de la sustentabilidad ambiental son aspectos valorados por los Estados en el diseño de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030; el desarrollo se fundamenta en la capacidad de hombres y mujeres para expresarse, trabajar y actuar libremente, el derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad, disfrutar del arte y compartir los avances científicos, así como sus beneficios está incluido en la Declaración Universal de los DDHH de 1948.

La promoción de la igualdad de género de UNESCO se fundamenta en el reconocimiento de los derechos culturales y la diversidad cultural en el marco de los derechos humanos, es decir, la conquista de un desarrollo centrado en la gente con la igualdad de género como requisito primordial, donde se elimine toda forma de discriminación contra las mujeres y niñas que puedan estar presentes en leyes, normas, prácticas y estereotipos sociales, a fin de que no se apele a la cultura para justificar la violación o limitación de los derechos humanos del 50% de los habitantes de todos los países del mundo, representados por las mujeres en sus diversas etapas de vida.

La desigualdad está presente entre quienes participan en la cultura, entre quienes contribuyen o se ven beneficiadas por la cultura. De allí la importancia de utilizar la cultura como una forma de empoderar a las mujeres y niñas reconociéndolas como factores de cambio dentro de sus comunidades y valorando sus aportes y logros. Lograr que los derechos culturales sean equitativos implica que mujeres y niñas tengan acceso a todos los aspectos de la vida cultural sin discriminación ni exclusión por su género, que puedan participar y contribuir en condiciones de igualdad con hombres y niños, es decir, que puedan ejercer su derechos a interpretar el patrimonio cultural de manera equitativa, decidiendo cuáles valores, prácticas, costumbres o tradiciones deben conservarse, cuáles deben ser modificadas y cuáles deben ser eliminadas definitivamente porque contravienen la dignidad humana de mujeres y niñas.

Al definir los parámetros de los compromisos sociales, la cultura impone las leyes y roles normativos para cada género y las penalidades por transgredirlos. En consecuencia, la materialización de los derechos culturales de las mujeres es fundamental para la materialización de sus derechos humanos en general.

Farida Shaheed

Relatora Especial UNESCO

La lucha por los derechos humanos de las mujeres y en particular de los derechos culturales, no es una lucha contra la religión, la cultura o las tradiciones, desde la perspectiva de los derechos humanos la cuestión más importante no es si éstos prevalecen sobre la religión, la cultura o las tradiciones, sino la necesaria conciliación de ese patrimonio cultural con los DDHH.

Propuestas:

  1. Organizar conversatorios donde se eduque a través de ejemplos de figuras femeninas destacadas en su área (4) a niñas en comunidades aledañas y/o de escasos recursos (3) con la finalidad de crear consciencia e invitarlas a reaprender el concepto de feminidad (1) y formar ciudadanas con más posibilidades de desarrollo personal, cultural y profesional (2).
  2. Dictar talleres para formulación de proyectos y solicitudes de financiamiento (4) para promover el impulso de actividades enfocadas en el desarrollo integral de la mujer (2), destinado a organizaciones no gubernamentales, sociedad civil organizada y comunidades de mujeres (3) para crear oportunidades y lograr el cambio de pensamiento e ideologías.
  1. Creación de un fondo económico (4) para el apoyo del talento emergente femenino en el estado Lara (3) para lograr su visibilidad en el área donde se estén desarrollando e impulsar el talento de la región; con el fin de aumentar la presencia femenina y educar a otras con el ejemplo.
  1. Presentar proyectos a las empresas del sector público y privado del estado Lara para el financiamiento de eventos, charlas, conversatorios, seminarios y talleres en pro del desarrollo de la mujer como parte de su Responsabilidad Social Empresarial, y sensibilizar y motivar al reaprendizaje del feminismo como parte esencial de la sociedad.

 

Integrantes de la mesa de trabajo:

María Fernánda Castro (Berenjena Empoderada)
Mariedvis Giménez (UCLA)
María Esteves (UCLA)
María de Jesús Zambrano (Berenjena Empoderada)
Griselys Barrios (Asesora Independiente)
Marhu Mc Cormick (Fundalarte)